Patricia Henríquez: Profesora resiliente

Es profesora de religión pero años antes estudió traducción en inglés y trabajó como modelo.  Su vida profesional es atípica, sin embargo, no se arrepiente de nada y está muy agradecida de las oportunidades que ha tenido. Es por esto que hoy además de su trabajo en el aula, Patricia quiere inspirar a las niñas a seguir su propio camino en Inspiring Girls.

¿Qué aprendiste trabajando como modelo? ¿Qué aprendiste trabajando como profesora?

Cuando era muy joven entre los 18 y 20 años, se  acercaron a mí y a unas compañeras de carrera, dos personas de una Agencia de modelaje acá en Concepción y me ofrecieron ser modelo, en ese entonces yo estudiaba Traducción en Inglés acá en mi ciudad. Fue una experiencia muy hermosa que me ayudó a adquirir más desplante, tener seguridad en mi misma, conocer gente y aprendí a ser más autónoma, ya que cuando estaba en el colegio era muy tímida. Tengo hermosos recuerdos de esa época pero siempre supe que no era lo que quería hacer toda mi vida.

 

Sin haber planificado tu carrera, ¿Cómo fue el camino para llegar donde estás hoy?  

Cuando estaba en la Enseñanza Media no siempre tuve claro lo que deseaba estudiar, pero sí sabía que tenía que ser una carrera humanista, ya que siempre me interesó esa área, me gustaba leer, escribir, reflexionar acerca de mi vida, me encantaba la Historia, la Geografía, la Psicología y la Filosofía. Siempre se me hizo fácil el Inglés, pero no siempre se conjugan las habilidades y los intereses, así que luego de estudiar tres años de Traducción en Inglés y a su vez trabajando como catequista de Confirmación en mi Parroquia Sagrados Corazones de Talcahuano me di cuenta que mi real vocación era enseñar  acerca de Dios a los jóvenes, un camino sumamente hermoso pero no exento de dificultades. Estudié Pedagogía y Licenciatura Media en Religión en la Universidad Católica de la Santísima Concepción.

El camino para llegar donde estoy ahora ha sido muy bonito, postulé al colegio donde trabajo hoy en día mientras estudiaba en tercer año de la Universidad porque me dieron el dato de que necesitaban un profesor de religión y en ese tiempo habían muy pocos egresados y titulados, así que me dieron la posibilidad de trabajar mientras estudiaba, por lo que  mi práctica profesional fue bastante más larga de lo habitual, incluso cuando hice la que me correspondía ya tenía una jefatura de cuarto medio que estaba a punto de egresar. Mi vida profesional ha sido atípica, lo reconozco, y la agradezco.

 

¿ Cuál es el mejor consejo que has dado?

Nunca me he preguntado cuál es el mejor consejo que he dado, porque tal vez eso deberían decirlo las personas que han recibido esos consejos, pero ahora que me he visto en la obligación de pensarlo, tal vez sea  que “uno siempre debe hacer lo que le deje tranquila su conciencia y en paz su corazón, no necesariamente lo que deje siempre contentos a los demás”, se lo repito cada vez que puedo o se da la ocasión a mis alumnas o a quienes me pidan algún consejo.

 

¿ A qué le atribuyes tus triunfos personales?

Mis triunfos personales los atribuyo primero que he intentado siempre poner en práctica los valores que me inculcaron en mi familia. Intento también ser consecuente a pesar de los costos que a veces eso implica en cualquier ámbito de la vida. Ser honesta conmigo misma con lo que pienso y siento, respetando el sentir y pensar de los otros. Creo que la fortaleza y la resiliencia me han ayudado a sobrellevar dolores personales. Empoderarme  y darme cuenta de mis capacidades, cualidades, defectos y debilidades me hace ser más consciente del ser humano que soy, ni mejor ni peor que otros, sino que alguien que sigue aprendiendo y que lo hará hasta el día que se muera.

 

¿Cómo motivarías a las mujeres para que fueran voluntarias de Inspiring Girls?

Creo que todas las mujeres tenemos capacidades, talentos,virtudes que podemos poner al servicio de los demás. Somos todas distintas y esa diversidad hace que podamos aportar a nuestra sociedad, nuestro país y al mundo desde nuestra individualidad pero trabajando también en conjunto, no sólo con otras mujeres sino también con los varones, a la par con ellos para construir un mundo más agradable  en donde todos sientan  que son útiles, y que nadie sobra. Creo que las mujeres desde nuestro ser femenino podemos ayudar a crear un mundo más humano. Motivar  y  ayudar a que  niñas y jóvenes descubran la riqueza y  belleza interna y externa que cada una tiene y no guardarla para sí mismas sino que aportar con ellas a la construcción de un mundo más fraterno y equitativo.

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